sábado, 15 de febrero de 2014

Alive in the distance

Frágil, como un pedazo de una piedra preciosa bailaba en el centro de la nada transmitiendo calma y serenidad. Sus alas se movían hipnotizando a la consciencia, haciendo perder la noción de la realidad a quien la mirara. Sentía cada una de las notas de aquella bella canción en cada uno de sus músculos, cerraba los ojos y volvía a estar viva. La música y sus brazos eran una misma cosa mientras volvía a sentir cada una de las cosas que había en el mundo. Escuchaba la hierba crecer, veía dentro de ella misma su corazón volviendo a latir, el leve movimiento de la Tierra sobre sí misma, el sonido de sus músculos al contraerse, las flores girarse hacia la luz…sentía a su alrededor un mundo vivo lleno de música que bailar para poder vivir más tiempo, pero se detuvo en algo. Había un sonido en el que prestar especial atención, una respiración, los músculos al tensarse en una sonrisa, unos pasos acercándose lentamente, un latido agitado cada vez más. Abrió sus ojos y alguien desconocido a ella fundió sus movimientos a los suyos. Eran uno. Complementaban la calma y la serenidad el uno con el otro mientras sus miembros se movían al unísono al compás de la música. Se sentía más viva que nunca. Sintió su corazón acelerarse hasta sentir que le fuera a estallar y sonreía por primera vez. Era su presencia, su olor, sus ojos, su piel, su calidez. Cada una de aquellas cosas que había sentido vivas del mundo quedaban resumidas en su ser, y al sentir que podría seguir viva sin bailar, paró y lo miró frente a frente mientras sus manos habían quedado en su cintura. Se acercó, sin temor, pues sentía que lo conocía desde su primera respiración y por un momento rozó sus labios, pero había parado de bailar, su cuerda se había acabado y ella no era más que una muñeca de caja de música, ahora paralizada con la mejor de sus sonrisas. Dejó de estar viva otra vez…

Decidió que la esperaría, pues él la veía bailar mientras que ella oía su corazón latiendo en la distancia, pensando que todo aquello que sentía era el mundo creciendo a su alrededor, pero era su entrecortada respiración de cuando la veía bailar lo que veía de vida. Sus corazones de mentira estaban conectados. Cada vez que escucharan sus latidos otra vez, sentirían lo que es la vida bailando aquella melodía que los mantendría juntos para siempre.


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